Desde el salto inicial pudimos ver a un San Antonio muy potente que dejaba claro que venia a no especular con el resultado, así lo demostraba con una superioridad clara de la que el Peñarroya no conseguía sacudirse, finalizando el primer periodo con un desfavorable 22-30. Los pívots cacereños Ndjungu y Maiga se mostraban intratables.
El conjunto minero pudo equilibrar el juego en la pista aunque esto no sirvió para minimizar la renta visitante, llegando al descanso con San Antonio dominando el electrónico, 42-51. Arcones y Varo tiraban del carro peñarriblense.
La reanudación siguió mostrando a los cacereños superiores pero el cansancio de sus mejores hombres empezaba a hacer mella y los de Tripiana iban a meter una marcha mas, aunque el marcador continuaba siendo favorable para los cacereños, 61-68.
Con los últimos diez minutos por jugar el Peñarroya creyó en sus posibilidades, San Antonio daba muestras de cansancio y a poco mas de dos minutos para el final, el equipo minero ponía en el electrónico un sorprendente 81-78, aunque en ese corto espacio de tiempo, donde se suelen resolver muchos encuentros en baloncesto, el Peñarroya no pudo gestionar su juego de manera positiva y San Antonio se mostró muy eficaz.