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Entrenadores peñarriblenses, su historia

Publicado en Vive el basket con Eduaro Burgos:

1.-LOS PRIMEROS ENTRENADORES MINEROS
JOSÉ RAMÓN AGOTE (Puso la primera semilla)
Aunque no nacido en Peñarroya-Pueblonuevo, por alusiones históricas y porque cualquier aficionado minero al baloncesto  lo acogería como peñarriblense de adopción, habría que recordar que el primer técnico  fue José Ramón Agote, que en la temporada 69-70 dirigió aquel legendario Peñarroya OJE en la extinta Tercera División Nacional.
Conocí a Agote en Córdoba cuando ejercía de profesor de Instituto, también entrené a un hijo suyo en un equipo de formación de Córdoba, cuando hablaba con el de baloncesto, siempre me preguntaba por su Peñarroya y sus ojos brillantes y de pícaro se le iluminaban totalmente.
EPIFANIO DOMÍNGUEZ, natural de Peñarroya figuró ayudante de Jose Ramón Agote en aquella temporada de 69-70, aunque en la practica era en realidad Epifanio el que dirigía al equipo pues Agote provenía mas bien del Balonmano.
Epi era famoso como árbitro y recuerdo que cuando yo era jugador también era entrenador de Peñarroya, cosa nada de extrañar porque en aquella época todos los que estábamos en el basket hacíamos de todo (arbitrar, jugar ,entrenar, etc).
JUAN ANTONIO LEIVA, dirigió también al primer equipo en algunas temporadas de la década de los setenta  en Provincial senior. 
Dejó pronto de entrenar pero lo conocí en un curso de entrenadores y durante varios años hizo una gran labor como profesor en la Universidad de Laboral y con los equipos de baloncesto
2.-ESTANDARTES HISTÓRICOS
PACO REIXACH (Un auténtico mito baloncestístico)
A través del tiempo han sido varios los entrenadores locales que han llevado las riendas del primer equipo, alternando el banquillo  con numerosos técnicos foráneos, esencialmente de Córdoba, pero con  seguridad ha sido Paco Reixach quien mas temporadas ha llevado bajo su responsabilidad, la dirección  del CP Peñarroya a pie de pista.  Paco se curtió en aquellos  Campeonatos Provinciales Senior de la década de los 80, donde podemos destacar a jugadores locales de gran nivel bajo su tutela deportiva como Manolo Gala, un base excepcional o Rafael Carlos Reynier. 

(Paco Reixach dando instrucciones en un tiempo muerto)
Reixach conseguiría años mas tarde otros éxitos deportivos, destacando la temporada 95-96 y en Segunda División Nacional, en la que tras una extraordinaria campaña, el primer equipo del Club conseguiría en la Isla de La Palma un histórico ascenso a la Liga EBA. Eduardo Pedregosa y Dani González como jugadores locales y el enjambre de calidad que nos llegó de Granada con Toni Serrano y Juan Carlos Liñan a la cabeza serian los jugadores que mas despuntaron en aquel idílico año. 
Paco Reixach siempre ha sido considerado como un hombre de la casa y también por ello ha venido alternando labores de directivo así como entrenador de las categorías, donde también obtuvo muy buenos éxitos, como el conseguido en Málaga en el año 1990 donde llevó al equipo junior hasta el cuarto puesto de Andalucía tras un brillante titulo provincial. 
Conocí a Paco como jugador del Peñarroya OJE cuando yo militaba en el Córdoba OJE y nos enfrentamos en numerosas ocasiones, como jugador era un alero excepcional con un tiro en suspensión que ya quisiera tener algunos de los jugadores actuales. Tuvimos ocasión de jugar juntos en un enfrentamiento de una Selección Cordobesa contra el Natación Pacense de Badajoz, recuerdo que en esa selección jugaba otro jugador natural de Peñarroya llamado Cascado (famoso en aquella época porque gustaba de jugar con bermudas).
Cuando fiché por Peñarroya, se encontraba Paco formando parte de la Directiva. Lo que mas valoro de Paco además de la amistad consolidada con el paso de los años, es su sabiduría, sentido común y su coherencia, cuando Paco habla siempre hay que escucharlo porque generalmente siempre dice algo interesante e importante, conoce el baloncesto como el que mas, sabe ver siempre las mejores opciones, no pierde los papeles y tiene mucho don de gentes para convencer y llevarte a su terreno (se notan sus muchos años vendiendo coches). 
(Paco Reixach recibe un trofeo de Amado Gallardo)
Siempre le agradeceré a él y a Amado Gallardo (un gran dirigente, hermano de Adolfo otro histórico del club minero), que confiaran en mí para hacerme cargo del CP Peñarroya a pesar de que en mi primera fase los resultados fueron muy malos, gracias a Dios las cosas cambiaron y salieron bien, ellos se la jugaron conmigo y nunca lo olvidaré.
ADOLFO GALLARDO (alma-máter excepcional y gestor incombustible)
Fue precisamente aquel año cuando el primer equipo de este singular club abandonó la provincial senior, subiendo a la hoy día desaparecida 1ª Andaluza, desde entonces el CP Peñarroya se ha mantenido, no sin grandes esfuerzos económicos en categorías nacionales. El responsable técnico de aquel equipo fue nada menos que Adolfo Gallardo de los Ríos, eterno presidente del Club y uno de los hombres a quien más se le debe en la proyección en el tiempo del club minero. En la actualidad sigue ofreciendo destellos de su saber, integrado dentro del staff técnico de la Escuela Municipal de Baloncesto y que gestiona directamente  el Club. 
(Adolfo Gallardo)
Durante muchísimos años gran mentor del club en el que hizo de todo por la juventud peñarriblense y por el baloncesto de su pueblo, fue el Presidente que me fichó en mi primera fase de entrenador en Peñarroya y dados los malos resultados obtenidos, entendí que se me rescindiera el contrato, es la ley del baloncesto. 
La familia Gallardo (Adolfo, Amado, etc) ha sido y es parte vital e insustituible del baloncesto minero, es respetada,considerada y valorada y creo que se merecen junto a Paco Reixach un homenaje de lujo, estoy seguro que tarde o temprano llegará, tiempo al tiempo.
3.-EL DE ÉXITO MAS RECIENTE
ANTONIO LUNA (Una realidad mas que contrastada)
Ya en épocas mas recientes cabría destacar a Antonio Luis Luna, que procedente de las categorías inferiores y con un titulo provincial junior en su haber (Temporada 2004-05), se adentró dentro del organigrama del primer equipo como ayudante de Hugo Martín, a quien sustituyó en su marcha y cogiendo las riendas de otro legendario equipo que nos hizo vibrar a todos y que tras un excelente campeonato liguero de aquella campaña del 2008-09 en Liga EBA se clasificó para la Fase de Ascenso a Leb Plata y que se disputó en Andorra donde los de Luna dejaron el pabellón muy alto disputándose el ascenso en un encuentro final ante los locales con un equipo muy mermado por las lesiones y que catapultó a los andorranos a la liga Leb. 
Un año antes y como segundo de Hugo Martín también se alcanzó una cota histórica muy importante  con la  recordada fase de Valdemoro, donde también el equipo local privó a nuestro CP Peñarroya de ascender a la hoy también desaparecida Leb Bronce. Con posterioridad Antonio Luna ha dirigido al primer equipo una temporada mas en EBA y otra, no terminada en 1ª Nacional. Muchos jugadores y de extraordinaria calidad han estado bajo la batuta de este técnico local, hoy alejado de las pistas, destacando los locales Felipe García y Juan González, los cordobeses Manolo Camacho y Antonio Franco así como el palentino, afincado en Andujar, Teo Aguirre.
(Antonio Luna, llevó al Club a la Fase de Ascenso a LEB Plata)
Coincidí con Antonio Luna la temporada que ganó la Liga júnior y ya atisbaba una prometedora carrera, recuerdo que le comenté a Paco Reixach que le veía detalles de gran entrenador y de hecho esperaba poder contar con él de segundo, una enfermedad de mi mujer que me hizo tener que abandonar el banquillo lo impidió, pero lo hizo junto a Hugo Martín y demostró en los siguientes años sobradamente su capacidad. 
4.-DE FORMA MAS ESPORÁDICA 
Con una participación mas esporádica, otros peñarriblenses también accedieron al banquillo del primer equipo de baloncesto de la Comarca del Guadiato como fue el caso de Pepe Reynier quien consiguió ascender  al CP Peñarroya en la temporada 79-80 a la Tercera División. 
Con posterioridad también ocupo el cargo, aunque de manera de efímera, pero muy provechosa, el técnico local Mateo Arcos, ex-jugador y más adelante técnico del filial durante una temporada.  Lo hizo en la década de los noventa sustituyendo al cordobés  Alfonso Doctor en 1ª Andaluza   que cesó en su cargo tras una racha muy negativa y que Mateo cambió por completo con otra en la que encadenó numerosos triunfos, pero que por motivos laborales hubo de abandonar el cargo, terminando aquel año el incombustible Reixach. 
Por último y tras dejar de deleitarnos con sus impagables asistencias en la pista, Felipe García ocupó el banquillo peñarriblense para sustituir a Antonio Luna en temporada 2010-11 en la 1ª División Nacional. De esta temporada, en la que dos entrenadores locales llevaron por separado las riendas del primer equipo, destacan jugadores aun en activo como los locales Juan González y Alberto Martín y los cordobeses Paco Raya y Juan Fuentes.
(Felipe García pacta fichaje con Amado Gallardo)
Tuve a Felipe García como jugador a mis órdenes, mi opinión a nivel profesional y personal excelente, ha sido posiblemente el mejor pasador que nunca he llegado a entrenar, a nivel de entrenador lo hizo muy bien el año que estuvo, para mí es una lástima que no haya seguido entrenando, conocimientos y capacidad no le faltan, espero verlo pronto en los banquillos.
5.-Y MUCHOS MAS....
Hemos hecho referencia a los técnicos locales que en algún momento que en algún momento llevaron las riendas del primer equipo, después y por supuesto han existido y seguirán existiendo (yo siempre digo que son el verdadero patrimonio de un club) muchos técnicos que han desempeñado su labor altruista en todas las categorías inferiores del club y  para los que necesitaríamos otro articulo en exclusiva.  
Nota del Blog: Mi agradecimiento a Ramón Delgado (directivo del CP Peñarroya que con su amplia base de datos aportados ha hecho posible este artículo).
 

La Trastienda

Perdidos en La Serena extremeña, camino de Don Benito, con José Manuel Cerro liderando una comitiva algo encrespada por los extraños caminos que este hombre de Dios  trazaba, o dando vueltas y mas vueltas por incontables rotondas allá por Almería, tratando  de buscar una salida que se tornaba angustiosa, no son mas que dos de las incontables historias que aparecen almacenadas en la memoria de las personas que labraron día a día la historia del baloncesto en Peñarroya. Nada que aparezca en los escritos oficiales, nada que desbanque páginas inundadas  por resultados deportivos, fichajes sonados, o partidos inolvidables. A Don Benito se llegó y de Almería se salió. Al amigo Cerro, extraviados en un cruce  de caminos olvidado de la civilización, se le perdonó de un merecido linchamiento mientras que un Abilio Antolín, descarriado por tierras urcitanas, sentenciaba que “esta gente de Peñarroya son la leche”. Son pequeños relatos de viajes inolvidables que surgen como chismes a los postres de reuniones en las que el deporte se arrincona y trascienden otras crónicas, aquellas que se guardan en la parte de atrás. Los éxitos deportivos del Peñarroya se tornearon en la pista durante varias décadas, quizás en Valdemoro, tal vez en Andorra, o acaso fue en la Isla de La Palma. Pero para historias de trastienda, la gloria, el laurel de oro, el triunfo absoluto, se lo lleva aquella vez que tras jugar un encuentro en Málaga, con resultado deportivo de recuerdo infame, el amigo Adolfo Gallardo, visiblemente malhumorado, buscando una salida para Córdoba llegó casi a meterse en las urgencias del Carlos Haya malagueño. Paco, “el muchachillo” y los jugadores que viajaban con el, fueron testigos mudos de la anécdota que nos ha hecho reír en multitud de ocasiones. Pero es que los enfados de Adolfo han viajado en la misma proporción que el enorme respeto que le debe el mundo del baloncesto a este hombre que durante casi treinta años tripuló la nave minera abasteciéndola de prestigio tanto por dentro como por fuera.
 

El rincón de Reixach

En una esquina del viejo poli el incombustible Paquito Reixach nos atendía con exquisita educación, no se le caían los anillos a este hombre que lo ha sido todo en el baloncesto minero y si antes había sumado éxitos como jugador y entrenador, después se ocuparía con decoro de un rincón que adquirió gran solera. Tenía raigambre el recodo y antes de comenzar los encuentros ya daba cobijo a incondicionales a los que Reixach iba refrescando entre razonamientos técnicos, en ambas cosas ponía su entusiasmo y hechizo.
Salto inicial y Paco, a la par que atiende y cobra, empieza a evaluar el juego, llega el descanso y el rincón ya es un hervidero, no hay lugar a comentarios sobre el partido, lo más que consigue articular es un ¿qué vas a tomar?, aunque si vienes con  algo de frío, te proporcionará una bufanda del club, que ofrece a muy buen precio. Se inicia la segunda parte y el público abarrota el rincón, Paquito debe estirar el cuello para poder ver el partido, los comentarios del personal elevan el nivel, la adrenalina sube entre la concurrencia y su prolongada figura sobresale imperturbable tras la barra del bar, mordisqueando un chupa-chups. El frente minero alienta a su equipo, un atronador ¡defensa, defensa! invade las gradas, la victoria esta al alcance, el reloj echa el ancla en su inevitable cuenta atrás, el triunfo es un hecho y los asistentes, satisfechos, comienzan a marcharse del recinto. Ahora es el momento de abordar a Paco, de cambiar impresiones con este hombre que lo ha dado todo por el baloncesto en Peñarroya, de embelesarse ante su impronta sabiduría, pero ¡cuidado! no te distraigas, porque entre observaciones tácticas le puede surgir la  estrategia de comercial que lleva dentro y al menor descuido  te llevas  firmados los papeles de un SEAT bajo el brazo.
 

La Camiseta Minera

El  baloncesto en Peñarroya está cargado de buenos recuerdos. Los primeros que jugaron aquí a este deporte  lo hicieron en  una vieja pista de carbonilla junto al antiguo Instituto. Eran grupos de amigos que disfrutaban de  aquellos viajes a Córdoba, los domingos en autobús, viajes interminables, pero inolvidables. A veces, parados en un paso a nivel, saludaban desde sus ventanillas bajadas a los escasos viajeros que en vagones de tercera subían o bajaban en el Mixto de Peñarroya. Cuando llegaban a la capital y tras vomitar el desayuno que les preparó su madre, corrían hasta los patios colegiales donde se enfrentaban a los equipos cordobeses, ¡que tiempos!, la primera vez que jugaron con canastas de metraquilato el balón rebotaba en todas direcciones menos para el aro. De regreso, parada obligada en El Frenazo, ¡los disgustos que le daban al pobre dueño!. Aquí, en la antigua OJE, una chiquillería inundaba los aledaños de la histórica pista donde se han escrito paginas imborrables de este deporte, los años han ido pasando y el baloncesto se ha enraizado en esta pequeña ciudad. Cuando se cumplen cuarenta años de la existencia del histórico Club, otro grupo de amigos han protagonizado una gran gesta llevando el nombre de Peñarroya a lo más alto, para orgullo de quienes en alguna ocasión sudaron la vieja camiseta minera y la llevan para siempre en el alma.

 

Agradecimiento al Club Polideportivo Peñarroya

Mañana termina la temporada y un capítulo, espero no sea el último de mi etapa como jugador.

Lo que tengo claro es que la historia del Club Baloncesto Peñarroya no se detendrá, diferentes motivos me llevan a tomar la decisión de no jugar la próxima temporada. Siempre he sido sincero, y así quiero despedirme en estas líneas.

A nivel personal y profesional, a punto de cumplir 33 años creo que debo enfocar mis miras hacía donde quiero ir y pretendo llegar, quien sabe si puedo plantearme una vuelta lo antes posible, pues jugar al baloncesto es la pasión de mi vida.

A esto tengo que unir el desafortunado año a nivel físico desde un inicio, comencé con una contractura de cuádriceps que me tuvo un mes mermado, luego vino la lumbalgia que prácticamente me arruinó la temporada y cuando parecía que podría encontrar una condición más o menos optima para terminar la temporada, llego la fractura del tabique nasal, que tras una primera intervención tendré que volver a pasar de nuevo por quirófano para solventar los problemas funcionales en cuanto respiración entre otros y que ya me hizo perderme el final de temporada.

El primero en estar decepcionado en no haber podido ayudar al equipo, como se esperaba, soy yo y así asumo mi responsabilidad. Deportivamente ha sido un año durísimo, y cualquiera visto los resultados en cuanto victorias y derrotas pensaría que no se ha hecho un buen trabajo, es obvio que se podía haber hecho mejor, pero tanto el club, como el entrenador y, por supuesto los jugadores, han estado todo el año peleando al máximo en las diferentes circunstancias que se han ido presentando y aunque cueste creerlo de esta temporada se pueden sentar bases para las próximas que seguro se verán reflejadas en buenos resultados.

Quiero agradecer a Antonio Luna, Felipe García, Miguel Ángel Luque, José Santaella y Javier Ariza, los entrenadores que he tenido durante estas cuatro temporadas el apoyo y la confianza, si en algún momento no rendí como esperabais, no dudéis que siempre lo intenté. A Paco Castañeda, el delegado de equipo, la persona más increíble del club, al que guardo toda mi admiración.

Aunque no me corresponda a mi esta valoración, entiendo que me puedo permitir la licencia, y ojalá el club sepa reconocer el trabajo del entrenador esta temporada, para mí se ha ganado la renovación, con tantos impedimentos como ha habido no se puede hacer mejor. Gracias Javi, he seguido aprendiendo mucho.

Y por supuesto a esa gran familia que forma el club en las figuras de Amado Gallardo, Jorge Lorenzo, José Antonio Jurado, Joaquín Alcaide, Joaquín Risco, Juan Pedro Blanco, Fernando Durán, Paco Reixach, Ramón Delgado y discúlpenme si me olvido de alguien del club. Personas que hacen que a través del baloncesto el nombre de Peñarroya allá por donde va sea un ejemplo de honestidad, responsabilidad y buen hacer. Gracias de corazón por haber confiado en mí estos cuatro años, os deseo lo mejor.

A los aficionados, que siempre me han mostrado tanto cariño, no duden los buenos resultados volverán.

Y como no a los que hacen de esto la verdadera historia, mis compañeros en la cancha durante estos años, a todos gracias, para todos mi respeto, un placer ganar y perder a vuestro lado. Aunque creo que debo de ser fiel a mis principios y no quiero dejar la pasar la ocasión de señalar a Alberto Martín y Juan González, en ellos dejo algo más que dos compañeros de equipo, en la figura de ellos dos me llevo lo más la importante de todo 'EL ORGULLO DE HABER PERTENECIDO AL CLUB DECANO DEL BALONCESTO CORDOBÉS'.

Un abrazo, Juan Antonio Fuentes

 
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