CPPENARROYA
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El rincón de Reixach

En una esquina del viejo poli el incombustible Paquito Reixach nos atendía con exquisita educación, no se le caían los anillos a este hombre que lo ha sido todo en el baloncesto minero y si antes había sumado éxitos como jugador y entrenador, después se ocuparía con decoro de un rincón que adquirió gran solera. Tenía raigambre el recodo y antes de comenzar los encuentros ya daba cobijo a incondicionales a los que Reixach iba refrescando entre razonamientos técnicos, en ambas cosas ponía su entusiasmo y hechizo.
Salto inicial y Paco, a la par que atiende y cobra, empieza a evaluar el juego, llega el descanso y el rincón ya es un hervidero, no hay lugar a comentarios sobre el partido, lo más que consigue articular es un ¿qué vas a tomar?, aunque si vienes con  algo de frío, te proporcionará una bufanda del club, que ofrece a muy buen precio. Se inicia la segunda parte y el público abarrota el rincón, Paquito debe estirar el cuello para poder ver el partido, los comentarios del personal elevan el nivel, la adrenalina sube entre la concurrencia y su prolongada figura sobresale imperturbable tras la barra del bar, mordisqueando un chupa-chups. El frente minero alienta a su equipo, un atronador ¡defensa, defensa! invade las gradas, la victoria esta al alcance, el reloj echa el ancla en su inevitable cuenta atrás, el triunfo es un hecho y los asistentes, satisfechos, comienzan a marcharse del recinto. Ahora es el momento de abordar a Paco, de cambiar impresiones con este hombre que lo ha dado todo por el baloncesto en Peñarroya, de embelesarse ante su impronta sabiduría, pero ¡cuidado! no te distraigas, porque entre observaciones tácticas le puede surgir la  estrategia de comercial que lleva dentro y al menor descuido  te llevas  firmados los papeles de un SEAT bajo el brazo.
 

La Camiseta Minera

El  baloncesto en Peñarroya está cargado de buenos recuerdos. Los primeros que jugaron aquí a este deporte  lo hicieron en  una vieja pista de carbonilla junto al antiguo Instituto. Eran grupos de amigos que disfrutaban de  aquellos viajes a Córdoba, los domingos en autobús, viajes interminables, pero inolvidables. A veces, parados en un paso a nivel, saludaban desde sus ventanillas bajadas a los escasos viajeros que en vagones de tercera subían o bajaban en el Mixto de Peñarroya. Cuando llegaban a la capital y tras vomitar el desayuno que les preparó su madre, corrían hasta los patios colegiales donde se enfrentaban a los equipos cordobeses, ¡que tiempos!, la primera vez que jugaron con canastas de metraquilato el balón rebotaba en todas direcciones menos para el aro. De regreso, parada obligada en El Frenazo, ¡los disgustos que le daban al pobre dueño!. Aquí, en la antigua OJE, una chiquillería inundaba los aledaños de la histórica pista donde se han escrito paginas imborrables de este deporte, los años han ido pasando y el baloncesto se ha enraizado en esta pequeña ciudad. Cuando se cumplen cuarenta años de la existencia del histórico Club, otro grupo de amigos han protagonizado una gran gesta llevando el nombre de Peñarroya a lo más alto, para orgullo de quienes en alguna ocasión sudaron la vieja camiseta minera y la llevan para siempre en el alma.

 

Agradecimiento al Club Polideportivo Peñarroya

Mañana termina la temporada y un capítulo, espero no sea el último de mi etapa como jugador.

Lo que tengo claro es que la historia del Club Baloncesto Peñarroya no se detendrá, diferentes motivos me llevan a tomar la decisión de no jugar la próxima temporada. Siempre he sido sincero, y así quiero despedirme en estas líneas.

A nivel personal y profesional, a punto de cumplir 33 años creo que debo enfocar mis miras hacía donde quiero ir y pretendo llegar, quien sabe si puedo plantearme una vuelta lo antes posible, pues jugar al baloncesto es la pasión de mi vida.

A esto tengo que unir el desafortunado año a nivel físico desde un inicio, comencé con una contractura de cuádriceps que me tuvo un mes mermado, luego vino la lumbalgia que prácticamente me arruinó la temporada y cuando parecía que podría encontrar una condición más o menos optima para terminar la temporada, llego la fractura del tabique nasal, que tras una primera intervención tendré que volver a pasar de nuevo por quirófano para solventar los problemas funcionales en cuanto respiración entre otros y que ya me hizo perderme el final de temporada.

El primero en estar decepcionado en no haber podido ayudar al equipo, como se esperaba, soy yo y así asumo mi responsabilidad. Deportivamente ha sido un año durísimo, y cualquiera visto los resultados en cuanto victorias y derrotas pensaría que no se ha hecho un buen trabajo, es obvio que se podía haber hecho mejor, pero tanto el club, como el entrenador y, por supuesto los jugadores, han estado todo el año peleando al máximo en las diferentes circunstancias que se han ido presentando y aunque cueste creerlo de esta temporada se pueden sentar bases para las próximas que seguro se verán reflejadas en buenos resultados.

Quiero agradecer a Antonio Luna, Felipe García, Miguel Ángel Luque, José Santaella y Javier Ariza, los entrenadores que he tenido durante estas cuatro temporadas el apoyo y la confianza, si en algún momento no rendí como esperabais, no dudéis que siempre lo intenté. A Paco Castañeda, el delegado de equipo, la persona más increíble del club, al que guardo toda mi admiración.

Aunque no me corresponda a mi esta valoración, entiendo que me puedo permitir la licencia, y ojalá el club sepa reconocer el trabajo del entrenador esta temporada, para mí se ha ganado la renovación, con tantos impedimentos como ha habido no se puede hacer mejor. Gracias Javi, he seguido aprendiendo mucho.

Y por supuesto a esa gran familia que forma el club en las figuras de Amado Gallardo, Jorge Lorenzo, José Antonio Jurado, Joaquín Alcaide, Joaquín Risco, Juan Pedro Blanco, Fernando Durán, Paco Reixach, Ramón Delgado y discúlpenme si me olvido de alguien del club. Personas que hacen que a través del baloncesto el nombre de Peñarroya allá por donde va sea un ejemplo de honestidad, responsabilidad y buen hacer. Gracias de corazón por haber confiado en mí estos cuatro años, os deseo lo mejor.

A los aficionados, que siempre me han mostrado tanto cariño, no duden los buenos resultados volverán.

Y como no a los que hacen de esto la verdadera historia, mis compañeros en la cancha durante estos años, a todos gracias, para todos mi respeto, un placer ganar y perder a vuestro lado. Aunque creo que debo de ser fiel a mis principios y no quiero dejar la pasar la ocasión de señalar a Alberto Martín y Juan González, en ellos dejo algo más que dos compañeros de equipo, en la figura de ellos dos me llevo lo más la importante de todo 'EL ORGULLO DE HABER PERTENECIDO AL CLUB DECANO DEL BALONCESTO CORDOBÉS'.

Un abrazo, Juan Antonio Fuentes

 

Homenaje al jugador montillano Chico Lara

Este sabado la aficion montillana dará un merecido homenaje a Chico Lara, quien ya es considerado como uno de los estandartes del baloncesto en Montilla y en toda nuestra provincia. La decisión de la Directiva del equipo de la Campiña de retirar el número 12 de sus camisetas es un magnifico premio para este veterano jugador que el pasado sábado tuvimos el privilegio de ver jugar en Peñarroya al frente del equipo de toda su vida, demostrando y sufriendo una vez mas la enorme calidad que atesora. Desde el Club Polideportivo Peñarroya nos unimos al momento emotivo que esta circunstancia generará y deseamos que su ejemplo sirva para fortalecer aun mas el prestigio del CB Montilla.

 

José Antonio Santos, un gran premio a la fidelidad

Después de los Emilio García, Azahara Calvete, Felipe García, María Torres y José Ramón García,  llevábamos algún tiempo sin tener en el CP Peñarroya ningún jugador que hubiese alcanzado el premio deportivo de formar parte de la Selección Andaluza de Baloncesto en alguna de sus categorías. Esta temporada 2013-14, hemos vuelto a tener esa  alegría de la mano del Infantil Jose Antonio Santos, que el pasado lunes fue llamado personalmente por el director técnico de la Federación Andaluza, para confirmarle su plaza en la Selección Andaluza de Baloncesto Infantil y con ello participar en el próximo Campeonato de  España de Selecciones Autonómicas que se celebrará en Zaragoza la próxima Semana Santa.

  Para todos los componentes del CP Peñarroya, ha supuesto una alegría inmensa la nominación de Jose Antonio para participar en este evento ya que también vemos premiado de algún modo el esfuerzo que realiza la directiva, los entrenadores y los padres colaboradores por sacar adelante en estos tiempos tan difíciles nuestro club.

  Por otro lado y como bien refleja el título de este artículo, la nominación de Jose Antonio ha sido el premio a la FIDELIDAD del jugador y de su familia al club minero y al equipo de los amigos con los que se está  formando. Comento esto, porque José y su familia, llevan ya dos años recibiendo invitaciones de equipos supuestamente punteros de Córdoba para que pase a engrosar su “CANTERA” y aun sabiendo de la dificultad del equipo para salir este año y de lo casi definitivo que hubiese sido su marcha para esta promoción, ellos nunca se han dejado engañar por cantos de sirenas y siempre han tenido claro cuales han de ser las prioridades que tiene que tener un niño de 15 años; su familia, sus estudios y sus amigos de toda la vida, valores que muchas veces se olvidan cuando nos endulzan los oídos con promesas que no ofrecen ninguna garantía.

    Premio a la fidelidad en el que nunca se debe olvidar a los entrenadores y los compañeros que Jose Antonio ha tenido desde sus primeros pasos en el CP.Peñarroya y que como buen deporte de equipo también tienen su granito de arena en esta nominación para la selección andaluza y en especial a los de esta última temporada, los Pepe Calderón, JJ, Luis, Rafa Sánchez, Juan Flores, Luis Mohedano, Fran y Jose Raúl, que le han hecho brillar a gran altura bien dirigidos por Rafa Sánchez y Mario García.

  También, dar la enhorabuena a su familia que desde que yo recuerdo siempre han sido grandes colaboradores del CP Peñarroya, nunca han sido críticos con el trabajo de los entrenadores y siempre se han mostrado coherentes y responsables en todos los aspectos relacionados con su hijo y el club. Ellos son uno de los muchos ejemplos de las magníficas familias en las que nuestro club se apoya y hace que merezca la pena el esfuerzo que hacemos cada día.

  Por último desear a Jose Antonio la mejor de las suertes en Zaragoza y aconsejarle que sobre todo disfrute cada segundo de la experiencia que va a vivir y de las personas que va a conocer, porque las vivencias que nos permite el baloncesto son lo realmente maravilloso de él, por encima incluso de los resultados.  

Jorge Lorenzo; Director Deportivo del CP Peñarroya

P.D. Hace unos días recordaba cuando José Antonio entró por vez primera al Polideportivo, lo traía como no podía ser de otra manera, su papá,  y era tan pequeño y tan tímido que lo primero que pensé es que saldría corriendo tras la figura paternal. No solo no fue así, sino que rápidamente cogió un balón que apenas si podía sostener en sus pequeños brazos y buscó con ahínco el aro más cercano. Desde aquel lejano día, “el niño del hielo” ha crecido y ahora, junto al Ebro demostrará con orgullo el presente del baloncesto minero.

Ramón Delgado

 
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